Relación entre el ciclo menstrual y la luna 

A lo largo de la historia, la luna ha sido considerada una fuerza poderosa y mística asociada a la divinidad femenina, y se ha relacionado con muchos aspectos de la vida humana, incluyendo la menstruación. En muchas culturas antiguas, al observar la luna en cuánto a sus períodos de luz y obscuridad se creía que tenía una gran similitud con los ciclos de la naturaleza, las fases de la vida de una mujer y también su ciclo menstrual, ya que la duración de un ciclo lunar se asemeja en su temporalidad (aproximadamente 29,5 días).

En la antigua Grecia, se creía que la luna afectaba la fertilidad femenina y se relacionaba con la Diosa lunar Selene. Los romanos también adoraban a Diana, Diosa de la caza, la luna y la fertilidad. En la Edad Media europea, la luna también se asoció con la menstruación y se creía que las mujeres eran más propensas a concebir durante la luna llena.

En la medicina tradicional china se sostiene que la luna influye en el Qi (la energía vital) del cuerpo humano, especialmente en el cuerpo femenino y que a su vez el ciclo menstrual de una mujer está conectado con los movimientos del Qi y los cambios estacionales en la naturaleza.

Desde una mirada arquetipal, espiritual y energética, cada vez más mujeres buscan conectarse con esta comprensión de su cuerpo como parte de los ciclos de la luna y la tierra. Los movimientos de menstruación consciente, sanaciones uterinas y la energía asociada a la ciclicidad femenina, han tomado fuerza en el mundo holístico.

Como Moon Mother®, desde hace varios años he podido ver en mí misma y en los cientos de mujeres que he atendido, como pasan de desconocer completamente su ciclo desde lo biológico y energético, con menstruaciones dolorosas, irregulares y cambiantes respecto a las fases lunares; a tener un ciclo armónico, regular y conectado a las fases lunares que representan la energía que están trabajando, para sanar la relación que tienen con lo femenino sagrado. La desconexión con la luna, la llegada de luz eléctrica, los métodos anticonceptivos y la necesidad de muchas mujeres de rechazar su femenino sagrado para sobrevivir en un mundo desigual y patriarcal podrían explicar en parte la pérdida de la sabiduría de nuestros cuerpos para acompasarse con este astro. Es tan fuerte lo que ocurre cuando recordamos esta conexión que incluso mujeres que toman anticonceptivos hormonales han visto alterados sus períodos de sangrado transitoriamente cuando reciben una bendición o sanación de útero en mi consulta.

Desde una cosmovisión de lo femenino sagrado como una parte inseparable de todo lo que nos rodea y específicamente de la luna, podemos integrar y conocer todas las mujeres o diosas que nos habitan. Cada una de las cuatro fases del ciclo menstrual se encuentra asociada a una de las cuatro fases de la luna. Miranda Gray en su libro Luna roja, explica cómo usualmente se hablaba de 3 fases de la luna: creciente, llena, y luego la fase obscura, englobando así, la luna menguante y la luna nueva en una sola fase. Sin embargo, estas dos fases de obscuridad tienen comportamientos diferentes en nuestra ciclicidad, así como en los arquetipos o diosas que nos habitan, por lo que es importante distinguirlas.

Considerando entonces las 4 fases de la luna, la relación con la menstruación que describe la autora es la siguiente: La luna nueva (cuando la luna está en su fase de obscuridad) se encuentra asociada a la fase menstrual y a la energía de introspección y autoanálisis. La luna creciente representa una energía de inicios y se encuentra asociada a la fase pre-ovulatoria, el período posterior a la menstruación, donde la Hormona Foliculoestimulante aumenta ligeramente para inducir el crecimiento de los folículos ováricos, hasta completar el desarrollo de un único folículo dominante. La luna llena que simboliza una energía de cuidado y protección, se asocia a la fase ovulatoria, donde se evidencia un incremento de los niveles de Hormona Luteinizante, que causará la liberación del óvulo desde el folículo dominante de uno de los ovarios hacia las trompas del útero. Finalmente, la luna menguante contiene una gran energía creativa, y se asocia a la fase pre-menstrual o también llamada lútea, donde el endometrio sufre cambios inducidos por la Progesterona para acoger un embarazo en caso de que se origine, y de no presentarse, el endometrio comenzará a descamarse y será eliminado en forma de menstruación, dando paso a un nuevo inicio del ciclo.

Desde esta perspectiva, las mujeres somos cíclicas, a diferencia de los hombres que son lineales. Durante todo el año, mes a mes, tenemos fases de luz y obscuridad, de inicios y de cierres. Estas cuatro fases de la luna, representan la primavera, el verano, el otoño y el invierno. Simbolizan también las etapas de la vida de una mujer: juventud, adultez, madurez y vejez, y desde un punto de vista práctico, momentos de inicios, de cuidado, de revisión creativa y de cierre. La comprensión de las energías asociadas a cada fase, puede ayudarte a entender mejor tu comportamiento y a escoger los momentos óptimos en tu mes para aprovecharlas al máximo en el desarrollo de tus proyectos personales, laborales y espirituales.

Tradicionalmente se ha asociado al ciclo de luna blanca (mujeres que ovulan en luna llena y menstrúan en luna nueva) como el ciclo ideal de las mujeres, y esto no es cierto. A medida que las mujeres hemos ido ganando terreno en la búsqueda de igualdad de derechos con respecto a los hombres, la idea de mujer que en otras épocas se permitía/exigía ser, es decir el arquetipo exclusivo de la madre o mujer entregada al cuidado de otros, ya no es considerada la principal forma de expresión de las mujeres, sino una de sus múltiples formas de expresarse. Si bien es cierto que las fases de luna nueva o luna llena son consideradas las de energía femenina de la luna, menstruar en cada una de las cuatro fases de la luna tiene significados distintos, representando el momento presente y la energía predominante que vive cada mujer. Es por esto que, nuestro ciclo puede hacer cambios leves o radicales en algunas ocasiones cuando vivimos cambios importantes.

¿Qué sucede si ya no tengo un útero físico o ya no estoy menstruando? ¿Me guía igual la luna? La respuesta es Sí. En ambos casos tu energía estará directamente relacionada a la luna externa ya que no tienes un ciclo menstrual (tu luna interna). Para todas las mujeres, menstruantes o no menstruantes, la mejor forma de comprender tu ciclo es llevando un control de tu calendario menstrual lunar. Puedes encontrarlo y descargarlo en mi sección de Recursos Gratuitos.

Recuerda siempre hacerte los chequeos anuales con tu ginecóloga/o de cabecera y asistir a consulta médica si observas cambios en tu ciclo menstrual que te preocupen o llamen tu atención: espiritualidad y ciencia no están disociados, todo pertenece y es importante.

Abrazo lunático

Sami

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